Describimos teledensidad: qué es y su nivel en México, ya que es una tendencia ineludible no sólo a nivel nacional sino internacional.
Teledensidad: qué es
De acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), la teledensidad implica el alcance que tiene un servicio en relación al número de habitantes en un periodo determinado. En este caso, el indicador se aplica en servicios móviles (telefonía y banda ancha).
El cálculo de la teledensidad permite analizar la evolución de los servicios en función del número de habitantes y se estima de la siguiente manera:
¿Quién mide la teledensidad en México?
En México, la movilidad de los servicios móviles (los usuarios no están sujetos a una ubicación geográfica precisa y la disponibilidad de infraestructura en las distintas regiones en que se brinda el servicio), no es posible conocer la ubicación exacta de las líneas activas.
Por lo tanto, los datos son estimados con base en la distribución de usuarios de servicios móviles identificados en la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías en los Hogares (ENDUTIH) que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Teledensidad y su nivel en México
Según el investigador en The CIU, Ernesto Piedras, al finalizar el cuarto trimestre de 2020 (4T-2020), se contabilizaron un total de 126 millones 14 mil 548 líneas.
El Censo de Población y Vivienda recientemente publicado por el INEGI informa de la existencia de una población nacional que ascendió a 126 millones 14 mil 24 en el año 2020.
Lo que ello representa es que, por primera vez en México, la teledensidad o penetración móvil ha roto la barrera de los tres dígitos para ubicarse ligeramente por arriba del 100%, es decir que, en números redondos, contamos ya con más líneas móviles que personas, consideró.
“El acceso, disponibilidad y adopción de servicios de telecomunicaciones ha sido empleado de manera generalizada como un indicador de crecimiento y desarrollo económicos, en análisis comparativos entre países, si bien ciertamente no es un número mágico, ni mucho menos un fin en sí mismo”, explicó.
Y agregó que queda aún pendientes una larga agenda regulatoria pendiente, condiciones verdaderamente competitivas, una agenda digital nacional, adopción de servicios para verticales productivas, de salud y de educación, entre muchos otros elementos.
Las estrategias adoptadas por los operadores móviles para atender las necesidades de conectividad de los usuarios durante la pandemia han rendido frutos tal que, a pesar de la marcada caída de la actividad económica de 8.5%, el número de líneas móviles creció 1.5%, es decir, 10 puntos porcentuales más.

Líneas por operador: prepago y pospago
En su distribución por operador, el agente económico preponderante (Telcel) ostenta 61.7% del total de líneas al alcanzar 77.8 millones.
Le sigue Telefónica Movistar con 20.6% de participación de mercado o 25.9 millones de accesos, AT&T con 18.9 millones de líneas y una cuota de 15.0%. Por su parte, el marcado dinamismo de los Operadores Móviles Virtuales (OMVs) los ha llevado a contabilizar en su conjunto una razón de 2.7% del total, con 3.4 millones de líneas.
Del total de líneas al cierre del 2020, 82.3% corresponden al subsegmento de prepago y 17.7% al de postpago.
Teledensidad móvil en perspectiva regional
Según el experto, el primer país en alcanzar una teledensidad del 100% en Latinoamérica fue Argentina, en un distante año 2007, impulsado por adversas condiciones de interconexión, del Efecto Club, de roaming, entre otras razones, que inducían a los consumidores a contratar dobles y triples líneas.
En la región, un vasto número de países registran similarmente teledensidad móvil superior al 100%, bajo diversas condiciones de mercado y regulatorias.
En México, la evolución del marco regulatorio e institucional que propició algún impulso competitivo en el mercado, la incursión de una diversidad de nuevos competidores, una oferta de servicios a precios asequibles y una extendida cobertura móvil, aunado a las crecientes necesidades de conectividad móvil provocaron la elevación del coeficiente de teledensidad móvil de 81.3 líneas por cada 100 habitantes a uno de 100%, en la última década (2010-2020).
Es de esperar que, ante el ‘empujón digital’ y la caracterización cada vez más esencial de las telecomunicaciones para la operación y la reactivación económica y social, continúe la contratación y profundización de sus servicios, concluyó Piedras.
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